Un, dos, tres... responda otra vez nos enseñó a categorizar.

Un, dos, tres… responda otra vez, el programa de TVE creado por Chicho Ibáñez en 1972 consiguió que varias generaciones aprendieran, de forma natural, a hacer categorizaciones.
La categorización es un proceso cognitivo complejo mediante el cual, las personas dividimos las cosas y las ideas en clases. Este mecanismo ha permitido a nuestra especie guardar en la memoria grandes cantidades de información, ya que la categorización ofrece un ahorro cognitivo altamente eficaz.
Desde la infancia, hacemos grupos con los conocimientos que vamos adquiriendo y los grupos los hacemos en función de sus propiedades.
Cuando pensamos en la palabra “mesa”, vamos a nuestro almacén mental en el que tenemos un recuerdo de las mesas que hemos visto pero, en realidad, nos imaginamos un tablero con patas de tal forma que cuando vemos algo que se le parece, sabemos que es una mesa, aunque nunca la hayamos visto.
De esta forma podemos tener los objetos y las ideas aprendidas almacenadas, esperando a ser recordadas en función de las propiedades que queramos o nos exijan para su recuerdo. La palabra “mesa” puede ser recordada cuando nos pregunten por objetos que suelen estar en el salón de una casa o cuando nos pregunten por objetos que puede fabricar un carpintero.
En la primera parte del programa “Un, dos, tres”, los concursantes competían mediante un sistema de preguntas en las que, en 45 segundos debían pronunciar las palabras pertenecientes a una categoría con las reglas o propiedades que el presentador o presentadora había descrito. Si nos preguntaban por “objetos que habitualmente solemos encontrar en la cocina”, los concursantes, y los telespectadores hacíamos una representación mental de nuestra cocina, recorriendo cada rincón con la mirada hasta ir recordando cada objeto. Este esfuerzo nos permitía categorizar objetos bajo la característica prescrita.
Durante diez años pudimos jugar a categorizar de forma divertida y natural. Durante diez años estábamos aprendiendo sin esfuerzo a desarrollar uno de los procesos cognitivos complejos que nos permite razonar manejando grandes cantidades de información.
Cualquier tiempo pasado no fue mejor, pero Un, dos, tres… responda otra vez nos enseñó a categorizar.

Bruno Bernal